Treinta y un relatos breves habitan estas páginas, oscilando entre lo francamente fantástico y ese frío monstruo que nace de la evisceración de lo real. Cada historia, diseñada para ser devorada en menos de veinte minutos, se despliega sobre una atmósfera ilustrada que expande su sombra. Usted podría, si así lo quisiese, abrir este libro cada noche durante un mes y cultivar, justo antes de dormir, la semilla de la perturbación en su inconsciente.
Dulces pesadillas, lector.
Treinta y un relatos breves habitan estas páginas, oscilando entre lo francamente fantástico y ese frío monstruo que nace de la evisceración de lo real. Cada historia, diseñada para ser devorada en menos de veinte minutos, se despliega sobre una atmósfera ilustrada que expande su sombra. Usted podría, si así lo quisiese, abrir este libro cada noche durante un mes y cultivar, justo antes de dormir, la semilla de la perturbación en su inconsciente.
Dulces pesadillas, lector.